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Redacción / esteesMichoacan.com | Morelia, Michoacán:
Cuatro mujeres caminaban descalzas sobre el asfalto caliente, envueltas en harapos de organdí rosa y amarillo, los colores favoritos de una mujer asesinada en México.
Era una ceremonia en honor de Briseida Carreño, una joven asesinada hace un año en Ecatepec, un suburbio de Ciudad de México que tiene el dudoso honor de liderar al país en materia de feminicidios. Diez mujeres por día, en promedio, son asesinadas en México, uno de los países más peligrosos del mundo para ser mujer. La amenaza de la violencia se ve agravada por la falta de consecuencias para los asesinos: menos de uno de cada 10 homicidios en México termina con una condena.
“Podríamos hacer un acto así diario, tanta violencia que hay”, dijo Manuel Amador, coordinador de la Red de Denuncia de Feminicidios en el Estado de México, donde se encuentra Ecatepec.
Ante semejante realidad y la impotencia de las autoridades, Amador ha organizado más de 60 marchas por las víctimas en el estado de México en los últimos ocho años. La idea es ponerle rostros a los números y llamar a los vecinos a la acción.
La alcaldesa de Ciudad de México emitió una alerta de género esta semana, con lo cual 20 de las 31 entidades del país han declarado emergencias debido a los feminicidios. La declaración fue en gran medida en respuesta a las protestas recientes en la capital luego de denuncias de violaciones presuntamente cometidas por agentes de policía. En una protesta en que primaba la furia, los manifestantes pintarrajearon uno de los principales monumentos de la ciudad, el Ángel de la Independencia. Otras manifestaciones más pacíficas se han sucedido casi semanalmente.
Se prevén varias marchas el lunes en el Día Internacional por la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres.
El sábado, varias mujeres fabricaban guirnaldas de flores y desgarraban organdí para la procesión en memoria de Briseida Carreño. Las flores representaban la esperanza y la sanación, los harapos las vidas destruidas de las víctimas y sus familias. Amador colocó en sus brazos cuerda ennegrecida para representar opresión de las mujeres por la misoginia.