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Redacción / esteesMichoacan.com | Morelia, Michoacán:
Tanto para mexicanos como para turistas, el Monumento a la Revolución en México es un punto de referencia, de encuentro y de historia. Desde su mirador a 52 metros de altura se puede obtener una panorámica de 360 grados de la Ciudad de México, lo que lo convierte en una joya arquitectónica en el corazón de la ciudad.
Pero en sus inicios, ese proyecto era aun más ambicioso y planeaba competir con el Capitolio en EE.UU.Durante su gobierno, el expresidente Porfirio Díaz lanzó en 1897 una convocatoria internacional para construir la nueva sede que albergaría a la Cámara de Diputados y de Senadores en México y que al mismo tiempo se convertiría en un edificio para conmemorar el centenario del día de la Independencia, que se cumplía en 1910.
Díaz quería que el nuevo edificio fuera uno de los palacios legislativos más lujoso del mundo, con más de 14.000 metros cuadrados.Fue Émile Bénard, un reconocido arquitecto francés, quien se encargó de la realización del proyecto Palacio Legislativo Federal. Inspirado en los recintos del Capitolio de Estado Unidos y del Parlamento de Budapest buscaba convertir al palacio en una obra con estética europea neoclásica.
La primera piedra del edificio se colocó el 23 de noviembre de 1910, tan solo tres días después del inicio del movimiento revolucionario en México.
La Revolución mexicana provocó que la obra del Palacio Legislativo Federal se suspendiera al quedarse sin recursos, que entonces fueron utilizados para combatir los levantamientos armados en el país.
La construcción quedó abandonada por más de dos décadas al concluir el movimiento revolucionario en México.
La construcción fue finalmente suspendida en 1912 y dejó abandonada su estructura metálica.
La estructura quedó en el olvido por dos décadas en parte por querer borrar toda herencia del gobierno de Porfirio Díaz, indica el Museo de Monumento a la Revolución.
En 1922, Émile Bénard quiso rescatar su proyecto y presentó al gobierno de Álvaro Obregón la adaptación de la estructura en abandono para convertirla en un panteón para los héroes de la guerra.
Sin embargo, este intento quedó frustrado con las muertes de Obregón en 1928 y el mismo arquitecto en 1929.
Fue hasta 2009 que en un proyecto por celebrar el bicentenario de la Independencia de México y los 100 años de la Revolución Mexicana, las autoridades del país iniciaron un proceso de renovación del edificio.