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Redacción / esteesMichoacan.com | Morelia, Michoacán:
Por más pequeños e inofensivos que parezcan, las colillas de cigarros son uno de los mayores contaminantes del medio ambiente, por lo que la Ciudad de México podría introducir una penalización de hasta 25 mil pesos para evitar que se arroje este tipo de desechos en la vía pública.
Esta semana, la diputada del Partido Verde, Alessandra Rojo de la Vega, presentó en el Congreso de la CDMX una iniciativa que buscar reformar la Ley de Residuos Sólidos del Distrito Federal y que recibió el respaldo del resto de las bancadas.
Tal como indica la iniciativa, se le impondrá una multa de 2,534 pesos a 25,347 pesos a todo aquel individuo “que tire sus colillas a la calle, parques, vía pública, áreas comunes, barrancas” y otros sitios no autorizados.
La propuesta de la bancada Verde también sancionará con multas de 42 mil a 170 mil pesos a “los establecimientos mercantiles, dependencias y entidades de gobierno, alcaldías, congresos, tribunales y órganos autónomos” que no coloquen en sus instalaciones “contenedores para depósitos de colillas”.
Sobre las millones de colillas que terminan en las calles cada año, la diputada Rojo de la Vega declaró:
Creo que este problema está muy a tiempo de ser controlado. Los estragos ya se han empezado a sentir, pero si no hacemos nada ahora, en unos cuantos años, con toda seguridad, nos arrepentiremos.
En este país se estima que hay 13 millones de fumadores y no son pocos los que agarraron la costumbre, al terminar su cigarrllo, de tirar la colilla donde fuera.
El problema es que estas colillas pueden ser más nocivas para el medio ambiente que otros objetos de uso diario como los popotes, ya que una sola colilla contamina hasta 50 litros de agua potable o 15 litros de agua de mar, indicó Leopoldo Benítez González, biólogo de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Iztacala de la UNAM.
Las colillas contienen residuos tóxicos, dañan todo: la naturaleza, los animales, y lo peor es que las aves las llevan a su nido. Son muy perjudiciales para el suelo, para el aire y el agua. A veces traigo un megáfono para decirle a la gente que es importante no tirarlas al piso, es una especie de compaña doble: en pro de la limpieza y del medio ambiente.
El biólogo indicó que las colillas se degradan en tres o cuatro meses, por lo que es posible reciclarlas con el fin de crear productos útiles.