Jessica quería una relación formal, la respuesta...
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Redacción / esteesMichoacan.com | Morelia, Michoacán:
Hace 50 años, si una persona quería disponer de dinero en efectivo debía ir a una sucursal bancaria en un horario establecido, de lo contrario no podía obtenerlo.
La historia del cajero automático se remonta hasta 1939, cuando el inventor armenio-estadunidense, Luther George Simjian, patentó el prototipo de una máquina colocada en la pared que permitía realizar transacciones financieras.
El Citybank de Nueva York apoyó el proyecto, sin embargo, luego de 6 meses dieron por terminado el intento del primer cajero ante la poca demanda. Poco más de dos décadas le bastaron al escocés John Shepherd-Barron para fabricar el primer cajero automático en Europa. El 27 de junio de 1967 se instaló el primero y fue comercializado por la firma británica De La Rue, en una sucursal del Banco Barclays.
Pese a la invención de Shepherd-Barron, las personas debían acudir a las entidades bancarias para recoger cheques con valor de 10 libras que eran descontadas de su cuenta. Una vez depositado el cheque en el cajero, éste procedía a efectuar el pago con dinero en efectivo. Conforme el paso de los años, los cajeros automáticos fueron evolucionando a pasos agigantados. Fue en 1971 que la empresa estadunidense Docutel introdujo la versión totalmente automática, como la conocemos hoy en día, con un sistema de tarjetas plásticas con código magnético.
Hoy, los ATM (Automated Teller Machine, por sus siglas en inglés) se han extendido por todo el mundo en donde no solo proveen de dinero en efectivo, sino que también depósitos, transferencias y pago de cuentas.